martes, 19 de noviembre de 2013

Pastelitos y agua.

En Cortejo humano, uno de los blogs que sigo, se ha hablado bastante de pagafantas y calientapollas, sobre todo en un contexto nocturno de ligoteo. Sin embargo, estos especímenes nunca dejan de ser lo que son y te los encuentras en cualquier ámbito de la vida. Sólo hay que observar un poquito, al fin y al cabo, los flirteos se dan en todas partes. Comparto despacho con uno de cada especie: Mr. Lolas y La Otra. Él es el marido de La Lolas, una compañera que se fue hace unos meses y que le pone los cuernos con un amigo. Y La Otra… pues eso, la de la otra mesa. Poco a poco se han ido haciendo “amigos”, es decir, salen juntitos a por una cocacola y coquetean sin esconderse delante de todos los del edificio.
Al principio me sentía un poco incómoda, era como la sujeta velas del despacho. Ahora esta situación me repatea. ¿Por qué? Pues porque con el paso de las semanas veo que él es un pobre pagafantas que baja a rellenarle la botella de agua y ella una calientapollas que le toca el hombro seductoramente pero no baja la mano de la cintura (aunque esto puede ser mucho suponer). Él es un arrastrado y ella una esclavizadora. Y ese trato me supera, por mucho que él lo haga encantado.

Hoy hubo desayuno en el aula y sobraron pastelitos. Fueron los dos juntos a buscar algo. Ella llegó con las manos vacías y él con un paquetito hecho con papel de cocina. Al rato, tienen esta conversación.

La Otra: ¿Me das el mío?
Mr. Lolas: Ya me los comí todos.
La Otra: ¿Los tres?

Él asiente, se levanta y se va. Al regresar traía otro paquetito. La Otra lo abrió y le dijo con tonillo de enfado: “¡¡No me has traído del que me gusta!!”. Se lo va a buscar y encima le grita. Pero como le traía uno de cada tuvo que retractarse. Menos mal, porque me la imaginé sacando el látigo.

Y después llegó la hora de la comida. Se fueron juntos a calentar el tupper. Al volver, más de lo mismo. Él bajó a por agua y ella le tendió su botella como si fuera su obligación. Y él tan contento. Es como en el inicio de La princesa prometida, cuando Buttercup maltrata a Westley y él lo hace encantado porque cada uno expresa de ese modo que ama al otro. Sólo que en la peli, Westley se convierte en un pirata que enamoraría a cualquiera porque no se deja esclavizar.

De verdad que no lo puedo entender. No puedo entender esa actitud sumisa. Ella está claro que lo hace para sentirse bien, divina, posiblemente porque su matrimonio es ya un aburrimiento. ¿Y él? Lo digo sinceramente, ojalá consiga tirársela. Que un día la pille en las escaleras, la meta apresuradamente en el baño y echen un polvo que haga temblar las paredes (todas son prefabricadas, no es muy difícil conseguirlo). Entonces La Otra querrá más, pero quizás para él no habrá sido tanta cosa y la que se arrastre sea ella. Ojalá lo vea.

7 comentarios:

  1. Hey, veo que por fin te has animado a darle también a la tecla, enhorabuena!
    Jajaja, no sé por qué te repatea tanto la actitud del otro... hay gustos para todo, y gente que se siente feliz teniendo a alguien que le ordene. Cosas más raras se han visto, allá cada cual, no?

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  2. Gracias por pasarte, Rita :) Sí, al final necesito una terapia mayor que la de twitter y me he puesto a escribir, debo de estar peor de lo que pensaba :D

    Ay, de verdad no sé por qué me molesta que él se comporte así. Es que lo trata fatal y ver esas escenas de Lo que el viento se llevó delante de mis narices, me cabrea. De todo lo demás intento pasar, pero esto me supera y no puedo evitarlo. Eso sí, una vez escrito... ya lo llevo mejor :)

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    1. Pues nada, eso es lo importante. A seguir con la "terapia". ¿Y un botoncico para seguirte?

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  3. Te refieres al de "Participa en este sitio"? Si es eso, acabo de ponerlo. Me ha costado un mundo por la configuración del idioma que tenía :S

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    1. ¡Eso es! Ya lo tienes. Bueno, que yo soy una lerda con las tecnologías, pero me gusta más así y leo en la página principal las actualizaciones de la gente a la que sigo...

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  4. ¡¡Me apunto a tu blog!! Me encantan los marujeos bien contados, divertidos y con una buena dosis de mala leche. ¡Ojalá consiga tirársela! ja,ja,ja, ¡Y que los pille el jefe!!
    Bienvenida al ciberespacio bloguero :)

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  5. Gracias por la bienvenida y por pasarte por aquí! :D A ver si consigo mantener el nivel de marujeo y, sobre todo, mala leche :D

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