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miércoles, 7 de febrero de 2024

El equipo crece: la nueva secretaria de Pablo Ojete

Tres tazas de café entre plantas
Foto de Nathan Dumlao en Unsplash

Hace unos meses se jubiló Marisol Marinube, secretaria de Pablo Ojete. Aunque avisó con varios meses de antelación, la empresa no empezó a buscar a su sustituta hasta el último momento para no tener que pagarle el mes de agosto. Eso le dejaba a Marinube una semana en septiembre para formarla. Fue suficiente… para que la nueva renunciara.

No sé si la decisión de marcharse vino antes o después de salir corriendo al baño a llorar, tampoco sé si fue por el maltrato típico del Ojete, por una actitud similar por parte de Marinube o una mezcla de las dos. Mis compañeras no supieron darme detalles. Lo que sí sé con seguridad es que había una tensión en esa planta que se notaba hasta por teléfono. Llamé a Marinube para despedirme y decirle que no podía ir a la despedida porque estaba enferma y me contestó de manera tan cortante que me dejó medio desangrada en mi sala de estar (ya he fregado varias veces con lejía por si algún día tiene que entrar la científica).

viernes, 22 de diciembre de 2023

Dorotea se vuelve sociable

Coffee break, de montillon.a

He contado más de una vez que los eventos sociales no son lo mío. Me abruman. Sin embargo, no sé qué pasa últimamente que no hago más que organizar reuniones entre los miembros del equipo (jefa no incluida, por si hace falta decirlo).

Si estoy en el edificio donde trabajo, les propongo cafés a mis compañeras cada pocos días. Si voy al nuevo edificio, siempre lío a los que trabajan allí para ir desayunar y/o comer juntos (sea fuera o con tupper). Y ya la última es que he organizado una comida de Navidad. ¡Yo organizando una comida de Navidad! Insólito. Me he convertido en otra persona sin darme cuenta.

viernes, 28 de abril de 2023

Yo controlo

Papel triturado
Contraption HMM, de Harry McGregor

Yo controlo (o lo dejo cuando quiera) es la típica frase de yonqui cuando alguien dice que tiene un problema de adicción. Titulé así la entrada porque iba a ir de La Rotten y de una faena que nos hizo porque siempre dice que controla muy bien el estrés, aunque sea mentira y ande todo el día desquiciada y desquiciando a los demás. Y si tiene un poco de trabajo más de lo normal insiste aun más en que ella controla, que lo controla todo, aunque esté pendiente del email fuera de horario o no pegue ojo en toda la noche.

Si hablamos de gente que controla todos los detalles y a los demás, pero de verdad, la verdadera reina es Diana, la jefa saliente. Adicta al trabajo, a la perfección, a mandar. El problema, ya lo sabéis si habéis leído entradas anteriores, es que tampoco controlaba su situación para nada porque en cuanto no podía controlar algo o a alguien, se desquiciaba. También en volverse loca era la reina. Nos monitorizaba, enviaba emails a horas inapropiadas pidiendo tareas absurdas, hacía seguimiento en todas las fases de nuestro trabajo, desde qué emails escribíamos, a quién y cuándo, en qué carpetas guardábamos los archivos o el tiempo que manteníamos esa documentación. Aun ahora, en su supuesta jubilación, cuando contacta con nosotras, lo hace con segundas intenciones. La primera es pedirnos (mandarnos) la tarea, la segunda es saber si estamos ahí.

viernes, 2 de diciembre de 2022

El éxito laboral

Euro (Christopher Lotito)
Hace unos meses quedé con Paula para tomar un café. No coincidimos muy a menudo, así que el tiempo que nos vemos no llega a nada, para ponernos al día rápidamente y poco más. En ese café, mientras le contaba en qué andaba metida con mis manzanas (y ella es una de ellas) me preguntó si no me gustaría serlo también, que por cómo hemos trabajado, cree que se me daría bien. Unas semanas más tarde, Sandra me dijo que yo sería una buena manzana porque puede no gustarme hablar en público, pero lo disimulo lo suficiente para que no se me note y, además, lo hago bien. Me quedé un poco perpleja porque no haría ese trabajo ni por todo el dinero del mundo, pero ellas tienen una percepción de mí completamente diferente a la que tengo sobre mí misma.

Estamos en un mundo bastante centrado en los ascensos y en el éxito laboral, al menos en ciertos entornos. Es frecuente que se premie a los empleados subiéndolos de peldaño: un cambio de título, un buen montón de responsabilidades, aunque no siempre una subida de sueldo (que se lo digan a Sandra). Nuevos puestos en los que la gente no rinde de la misma manera aunque esté preparada porque nadie se ha parado a pensar que esa persona era buena en su trabajo porque le gustaba, se le daba bien o se sentía cómoda, pero no le gustan las nuevas tareas, o detesta hablar en público o quizás lo suyo no es gestionar a los que antes eran sus compañeros.

martes, 15 de noviembre de 2022

Segunda oportunidad

Puerta abierta. De fondo, luces de colores
Leave it open, de Tim
Nino y yo hemos tenido una relación de tira y afloja desde el día que nos conocimos. Le he dado muchas vueltas a nuestro primer encuentro porque creía que tenía la clave de su comportamiento conmigo. A veces gestos normales para una persona pueden ser ofensivos para otra de una cultura diferente. Nunca saqué nada en claro y de ahí salió mi primera entrada sobre él con mis impresiones sobre el asunto.

Cuando empezamos a colaborar, se soltó un poco al comunicarnos por email, era hasta majo, como decía todo el mundo, aunque evitó contactar conmigo para entregarme unos documentos y usó una intermediaria. Estuve a punto de hacer la misma jugada para devolvérselos, pero decidí no escurrir el bulto.  Hace unas semanas acudí a un evento en el edificio donde trabaja y pensé que era la ocasión perfecta. Le escribí y le pregunté si le venía bien que nos viéramos antes del sarao. Él también iba a ir, pero no quería que tuviera que cargar con los papeles entre copa de vino y canapés. Y debo confesar que quería verlo sin toda esa gente a nuestro alrededor, solo por si acaso me atrevía a cantarle las cuarenta. Spoiler: no me atreví. ¿Alguien dudaba?

viernes, 3 de junio de 2022

Dos opciones

Ilustración, flor en forma de corazón en la boca
Autora: Judite B

Entró por sorpresa mientras estaba trabajando con la Rotten. Dije un hola discreto, para no quedar como una maleducada y al mismo tiempo mostrar cierta indiferencia. Casi ni lo miré. Me sumergí en mi pantalla de nuevo, pero él no se dio por vencido y me saludó expresamente HolaDoroteacómoestás. De carrerilla, quizás más decidido de lo que en realidad estaba, pero amable, como si nada hubiera pasado. Como si ahora yo fuera la mejor del mundo porque hice mi trabajo genial. Como si quisiera llamar mi atención. Como… 

... Como si le gustara...

Le contesté por educación y le devolví la pregunta. Me di cuenta de que mis sensaciones empezaban el camino hacia el odio porque no se me ha pasado el enfado, pero también un cosquilleo en la tripa por verlo después de varios meses. Esos ojos oscuros y dulces sonriéndome por encima de la mascarilla, clavados en los míos… Mierda. En mi imaginación, mi cabeza se despeñó con todo su peso hasta mi ombligo. Nadie se dio cuenta, pero me hice una bola.

viernes, 4 de febrero de 2022

Nino sigue siendo majísimo

 

Imagen de Moloch2511

Todo el mundo sabe que Nino es majo, incluso quienes se hayan pasado alguna vez por mi blog. Mis compañeras más cercanas están enamoradísimas de él, mi jefa babea en cuanto lo ve (iba a decir algo más fuerte, pero debo mantener las formas, pero os podréis imaginar…). No puedo negar que con ellas es majo, se sienten alagadas como si estuvieran flirteando, de hecho, algunas de ellas lo hacen, aunque no es recíproco, él no es de esos que van ligoteando por la vida. Es agradable y simpático, pero nada más. Por supuesto, todas dan por hecho que también me cae bien, pero quienes os habéis pasado en algún momento por esa entrada enlazada, sabéis que lo nuestro es otro cantar.

Ha pasado algún tiempo desde la última vez que tuvimos contacto, un intercambio de correos, la única ocasión en la que fue agradable conmigo y no escurrió el bulto, incluso llegué a pensar que al fin había superado lo que sea que le pasa y que podría guardar las formas para que el trabajo salga adelante. Inocente. Me temo que ha vuelto a las andadas.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Diario de Jekyll (5): Seguir adelante


Miércoles 4 de marzo de 2020

9:30h

Tengo el ordenador encendido, el cuaderno de trabajo sobre la mesa y una botella de agua fresca a mano. Estoy lista para empezar la jornada, pero antes tengo que confirmar el lugar del café.

9:40h

Confirmado. Ya no hay marcha atrás, pero no quiero ir. Tengo miedo a que salga bien [Qué cruz, QUÉ-CRUZ. ¿No puedes dejar los malditos autoboicots para otra ocasión?] y miedo a que no sea majo.

Luego tengo clase de inglés así que me he puesto ropa medio formal (no sé por qué siento que tengo que ponerme un poco más formal para las clases en la empresa), no demasiado , y de color rojo, mi favorito, aun así, me siento insegura.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Diario de Jekyll (4): Al agua patos

Miércoles 19 de febrero de 2020

13:30h

Salgo apurada hacia clase de inglés. Me cruzo con una figura que me resulta vagamente familiar, pero estoy demasiado entretenida buscando un podcast corto para escuchar por el camino y tampoco quiero pensar que es él. [Ya, claro, por supuesto que no quieres] A veces creo verlo en cualquier parte y he aprendido a pasar de esos fantasmas. [Lo dudo, nena, lo dudo]

“Hola”.

Mierda, esa voz. Esta vez no es un fantasma. Sé que es él incluso antes de girarme y verlo sonriéndome. Me pregunta qué tal estoy e intercambiamos un par de preguntas. Pensé que lo había superado. Tuvimos contacto por email hace unos meses, cuando regresó, pero no lo había visto en persona, no había oído su voz. Ni siquiera es guapo, pero su voz… ¿Qué me pasa? Me derrito…

domingo, 29 de diciembre de 2019

Bombazo contra el aburrimiento


Bye bye. Macintosh años 80
Bye bye Steve Jobs, de Luc Legay
Tarde de viernes. El ambiente en la miniofi era bastante tranquilo, hasta aburrido. Sara Pestes se había ido al mediodía e incluso Sandra estaba feliz y disfrutando de su ausencia. De pronto, saltó de la silla y adiós tranquilidad.



Hace casi dos años escribí una entrada sobre el revuelo que se formó en la empresa por no aparecer en uno de los rankings más importantes del sector. En la entrada comentaba que despidieron a dos personas y pidieron la dimisión del jefe del departamento responsable, sin embargo, pasado un tiempo supimos que no habían despedido a nadie. Y puede que el jefe del departamento fuera forzado a dimitir, pero lo recolocaron en otro puesto de un nivel equivalente, muy cerquita del presidente. Las consecuencias para algunos de los productos de la empresa fueron desastrosas, van a tardar años en recuperarse y a ese tío, que tenía que haber dimitido por voluntad propia, lo premiaron.

viernes, 22 de marzo de 2019

Qué majo es Nino


Hombre joven recostado
Así lo ven. (El: Pedro, de Guillermo A. Passache)
Hace unos meses empezó a trabajar en la empresa Nino, un chico muy majete que imparte talleres y seminarios. Joven, recién titulado y con unos resultados muy buenos entre los que vienen a los cursos. El chaval es un tanto peculiar, sin embargo, no soy la más indicada para hablar. Vista desde fuera, debo de ser similar a él, de hecho, muchas de las cosas que Sara Pestes nos cuenta como rarezas, las veo perfectamente normales. Por ejemplo, cuando vino al proceso de selección, prefirió un hotel cerca del Retiro en vez de alojarse cerca de la sede de la empresa, para poder ir a pasear allí en sus ratos libres, tomar el aire, leer y desconectar, en vez de... no sé cuál podría ser la alternativa. ¿Ir de copas? ¿Ir a uno de los bares de alterne de esta zona? 

miércoles, 5 de diciembre de 2018

El marrano


A red panic key
The panic key, de Phil Romans
Llamada de la Rotten.

De nuevo aparece el inicio de entrada más recurrente en mi blog. No puedo evitar sentir pánico cada vez que veo su nombre en la pantalla. Aun así, levanté el auricular, hola, porque está menos intensa, hola, en un susurro misterioso. ¿Eh? ¿Y ahora qué le pasa? El caso es que tanto secretismo me enganchó como en una película.


¡Por fin! Por fin va a cortar conmigo. Ay, no. No era eso. Era sobre alguien de aquí. Yo escamada, preocupada. Bajó aún más el volumen ¿Te viene bien a las dos? Necesito tu ayuda para ayudarle. ¿Mi ayuda? A pesar de ser mi hora de la comida le dije que viniera. En los días que tengo inglés como mientras trabajo para recuperar algo del tiempo. Mejor así que a las seis.

viernes, 23 de marzo de 2018

En el centro del patio

tres butacas diferentes: una naranja, una azul y otra marrón, en una habitación abandonada.
Fotografía de Tama66
Está en medio del patio casi vacío, solo hay un par de coches y unos cuantos pajarillos buscando algo para desayunar. Mira a su alrededor mientras avanza hacia el edificio. Frente a ella, desde una indiscreta ventana del primer piso, Diego la mira con descaro, sus ojos oscuros lanzan un mensaje que ella recoge y comprende, pero no puede responder porque, desde su atalaya del tercer piso, su jefa la observa con atención desde las sombras. Él se queda sin recibir nada a cambio. Esta es su rutina desde hace diez meses y, a pesar de no recibir respuesta, cada día insiste e insiste en mirarla y en seguir cada paso que la chica da a través del patio vacío.

En la entrada, a su espalda, se ha quedado el Guardián vigilando la puerta o lo que haya que vigilar. A salvo en su garita la saluda con la mano y una sonrisa, a veces un hola y una sonrisa, siempre amable, nada más. Ella tampoco ofrece más que sonrisas amables y sinceras, aunque quisiera entregar algo más. Él no se deja. Si está en el exterior siente inseguridad y esquiva las miradas de la chica dirigiendo sus ojos color miel a un lado, al suelo, a cualquier parte excepto a ella.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La segunda boda de Violeta

Violeta se nos ha vuelto a casar. La primera fue una boda sencilla, cutre más bien, y triste seguro, pero eso ya lo conté en la entrada correspondiente. Esta, en cambio, tenía que ser grandiosa. Me la imagino como esas grandes bodas de gente que quiere aparentar lo que no es, que intenta por un momento tocar lo que no tiene y le sale un gurruño hortera. En mi mente se cuela, sin proponérmelo, una boda gitana.

viernes, 7 de julio de 2017

Semana de encuentros inesperados

La Rotten, un personaje del que he hablado muchísimo en el blog porque me las hizo pasar canutas, vuelve a hacer acto de presencia. No llegó a irse del todo de mi vida. De vez en cuando me llama con la excusa de preguntarme qué tal estoy para que yo devuelva la pregunta y contarme todas sus historias pulguiles. “No quiero hablar de eso”, pero siempre, siempre, acaba en ese punto monopolizando la conversación. Por suerte las llamadas son poco frecuentes y se acabaron las visitas sorpresas, aunque nadie sabe a quién se puede encontrar más allá de las fronteras de la empresa.

martes, 23 de mayo de 2017

Subida de temperaturas para el verano

De pronto tengo calor. No por la temperatura ambiente ni por una insolación, aunque todo contribuye a ponerme al borde de una calentura de las gordas. La causa, debo confesar, es el maromo que está ahora mismo en la puerta del recinto, con traje azul marino y camisa blanca. Venga, voy a ser sincera, ahora mismo no tiene la chaqueta, pero eso está muy cerca de que se quite la camisa también y me pone en una situación hormonal delicada.

Maniquí en la puerta de una tienda
Sin título, de Daniel Sivinjski
No es especialmente guapo, no es muy alto y podría cambiarse el corte del pelo, ¿será, entonces, por el uniforme? A mí me van mucho los uniformados, pero siempre he sido más de marinos, policías y guardias civiles con traje de montar, con esos pantaloncitos ajustados y botas altas marcándolo todo. Uf, me pongo mala de pensarlo. ¿Veis? Sigo caminando hacia el límite. Si escribiera con pluma, la tinta se habría corrido por todo el papel.

viernes, 3 de marzo de 2017

Sueño que escribo desde una burbuja

Para este post había elegido un tema serio a la vez que loco, iba a darle un toque divertido y era picante por sí solo. Me llamó tanto la atención la noticia en la que me iba a inspirar que se lo comenté a todo el mundo y tanto va el cántaro a la fuente…, al final se la casqué a quien no debía, a alguien que no quiero que aparque por aquí sus posaderas. Hablar del tema significaba que podría buscarme y localizarme. Y me vi de nuevo en una crisis de ideas, con la presión adicional de contar algo interesante porque me di cuenta de que este es mi post número cien.

jueves, 22 de diciembre de 2016

Diario de Sandra (3): comida de Navidad

Lunes 12 de diciembre de 2016

15:52h

Salimos de la comida de Navidad. Sandra ha estado callada prácticamente todo el tiempo, incluso antes del gran anuncio en los postres. Nunca la había visto fuera del zulo, con otra gente que no fueran Ana y la Rotten. Parecía metida en su cascarón. No es que yo hablara mucho, no tenía nada que decir en la mayoría de conversaciones que sobrevolaban la mesa, pero ella no solo estaba callada sino que podía ver cómo se encogía a mi lado.

La calle. Nuestras compañeras hablando. Ella y yo en silencio, incómodas. Incómodas porque sé que ella está a punto de manchar las bragas del susto. Se lo noté sin verle la cara. Quiere ocultar la verdad, fingir que todo va bien, pero a mí hay poco que pueda ocultarme. Su actitud forzada para tapar lo que realmente le pasa por dentro me ha enseñado a leerla como un libro abierto. Si se comportara de manera sincera, probablemente no sabría qué pasa por su cabeza, habría un pequeño espacio para la improvisación y los imprevistos. Tendremos un comienzo de año movido. Sí, bueno, por decir algo. Silencio otra vez.

viernes, 14 de octubre de 2016

La boda de Violeta

Foto antigua de boda
ca_20150210_008, de Costică Acsinte Archive
Violeta se ha casado. Estaba tan desesperada que se presentaba diciendo hola, soy Violeta y quiero casarme y tener hijos porque se me va a pasar el arroz, como si estuviera en una sesión de alcohólicos anónimos. Le da igual ser buena en algo, esa era su única meta en la vida. Cosas educacionales. Después de mucho insistirle a su novio, con el que está desde hace once años y convive desde hace unos cinco, el muchachín se arrodilló, sacó un anillo y, entre lágrimas (de ella), le pidió que fuera su esposa. El sábado pasado cumplió parte de su sueño. Celebraron la boda civil, únicamente “para la familia”, luego los invitaron a un banquete con tarta nupcial. Ella con vestido blanco, sencillo pero con cola. Será el verano que viene cuando celebren la boda religiosa en el país de Violeta y se ponga “vestido de princesa”, organice una boda de cuento de hadas con miles de flores y un fotógrafo de verdad.

viernes, 7 de octubre de 2016

¿Pasos para calentar una pizza?

Tengo que reconocer que me he equivocado. Mi radar ha fallado. No voy a decir estrepitosamente. No de momento. Acabo de saber que el nuevo tiene un hijo con una mujer, aunque eso no quiera decir mucho. Lo triste del caso es que no parece muy afectado (siendo generosa al describirlo) por no vivir en la misma ciudad que él y apenas verlo. Eso me dice mucho de él como persona. No sé por qué me siento tan triste por ese niño que no conozco, no entiendo por qué al oírselo decir se me puso una cosa en el estómago.

Hombre joven en monopatín. Niño en patinete.
Father and son, de Guilherme Nicholas
Por otro lado, empezó a contarle a Sandra (yo escuchando por el rabillo de la oreja, justo por esa pequeña rendija que queda entre el auricular y el pabellón auditivo) que el sábado fue a verlo y que como no tenían juguetes en el hotel construyeron un paracaidista con un muñeco de McDonalds y una bolsa de basura. El tipo se dedica al diseño, es creativo, al menos sabe solucionar ese problema infantil de la falta de juguetes. Estaba casi a punto de olvidar su desinterés cuando su historia dejó a su hijo de lado y se centró en él y en el muñequito molón, en lo guay que había quedado, en el éxito que había tenido entre los niños del parque. Su monólogo se centraba en él. En mi texto falta su tono, que lo es todo. Puedo decir “qué guapa” y el que me escucha sabe por el tono si lo digo con sinceridad, ironía, envidia, tristeza o varias de ellas mezcladas en un acorde. Eso falta y es vital.