El nacimiento de un diablillo

Los orígenes de Dorotea Hyde están en el verano del 2012, el trece de julio. Tenía una compañera, La Lolas, que me atormentaba desde hacía meses con sus llamadas telefónicas privadas, casi siempre a su amante. Necesitaba desahogarme, contar lo que me pasaba, transcribir lo que ella decía como método de terapia para no volverme loca ni volver locos a los demás. Así nació mi cuenta en Twitter @DiablilloDoroty. La Lolas se fue y llegó su marido, Mr. Lolas, un poco más discreto. Entre medias también trajeron a La Otra a dar el coñazo. Más tarde llegaron otras oficinas y otras compañeras, pero todas las que pasan por mi lado tienen en común que no paran de hablar. De La Rotten, que fue la primera, prefiero no decir mucho, es mejor leerlo en otros lados, aquí hay donde elegir.

Unos meses después de empezar a tuitear me di cuenta de que los ciento cuarenta caracteres que tenían los tuits por entonces no eran suficientes para contar ciertas cosas y así es como llegué a este blog, que abrió sus puertas el diecinueve de noviembre de 2013. Desde entonces he aireado miserias propias y ajenas, me he desahogado de injusticias y desamores, he celebrado pequeños triunfos y hasta escribí la crónica de una pandemia. También dejé Twitter y me pasé a Bluesky y ahora allí los cotilleos no son tan jugosos, pero apenas he parado de escribir en estos once años.

Si has llegado hasta aquí y te apetece cotillear, te doy la bienvenida. Siéntate y ten cuidado con las puntas del tridente. Uno nunca sabe dónde puede estar.

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Créditos de la fotografía del fondo: Susannp4.


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