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What's Black &
White & Tread All Over?, de Sam Breach
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En España, lo miremos por donde lo miremos, parar en un paso de peatones y cederle el paso a una persona es obligatorio según las normas que regulan la circulación y el tráfico (se puede consultar, por ejemplo, el
Real Decreto 1428/2003, o el
Real Decreto Legislativo 6/2015). Sí, hay excepciones, pero justo en este caso, la excepción confirma la regla. Es obvio que saltarse esta norma a la torera es casi imposible de sancionar, pero es una falta durante tu examen de conducir. No tan grave como lo sería cargarte al peatón, solo te quitan un puntito que, sumado a otros, causan el suspenso. Lo sé por experiencia propia (lo del punto, lo otro que cada quien imagine).
Últimamente han aparecido varios comentarios en mi timeline en Twitter al respecto. Gente que opina que se debe agradecer a quienes paran en el paso cebra. Es de bien nacidos, ser agradecidos. Hace unos años, al menos en España, pudimos ver
un anuncio en el que un padre y una hija discutían por esa razón. Quizás quienes estáis leyendo estas líneas pensáis igual y es muy respetable. Incluso a mí, que no soy de esa opinión, se me escapa de vez en cuando un gesto con la mano cuando alguien respeta mis pasos sobre esas rayas, pero no hay que agradecer algo que otra persona debe hacer porque es su obligación. La amabilidad no entra en juego, si acaso el egoísmo.