lunes, 25 de noviembre de 2013

Miradas furtivas. Miradas cazadas.

Hace unos días me encontré con Inés en el cuarto de la fotocopiadora. Compartimos despacho cuatro años, pero por suerte se mudó a una mesa en el tercer piso para tener ventana, eso sí, está en el pasillo. Era un poco difícil trabajar con ella. Se pasaba el día hablando, si no era conmigo, era por teléfono. Cuando no le hacía caso se ponía a mi lado, casi me arrancaba los auriculares y empezaba a soltar su rollo. Es una de esas personas que tienen que ser el centro de atención y les cuentes lo que les cuentes siempre acaban siendo las protagonistas de la historia. Y por supuesto, sus problemas son más grandes que los de los demás.

Gracias a Inés conocí a una de mis pocas amigas del trabajo. Yo era la nueva, la última en entrar en el grupo, sin embargo fui la que propuso ir a tomar café juntas un día a la semana. Era un grupo muy divertido, pero la mayoría de las chicas eran becarias y fueron dejando la empresa con el tiempo. Nos quedamos sólo las tres y en ese momento empecé a darme cuenta.
Ya desde el primer día me fijé en que a Inés le encanta cotillear los modelitos de sus compañeras. Cuando nos vestíamos con un estilo diferente o nos poníamos falda después de un tiempo poniéndonos pantalón, nos recorría con la mirada de arriba abajo haciendo inventario de las novedades. Pensé que era una simple cotilla. Sin embargo, un día la miradita fue un poco diferente. Estábamos tomando un café y yo llevaba una blusa un poco escotada que transparentaba. No iba indiscreta porque debajo tenía una camiseta de licra, pero le cacé dos miradas a mi escote y no eran furtivas, veloces para que no te pillen. No. Eran miradas fijas y ella no apartó la mirada de allí a pesar de notar que yo la estaba observando. Me miré varias veces por si tenía alguna mancha, pero solo estaba mi escote.

No le di mucha importancia hasta que las miradas comenzaron a repetirse, sobre todo después del cambio de mesa. Tan incómoda me ponía que hablé con mi amiga y le dije que no podía seguir saliendo a tomar café con ellas. Por un lado la cosa mejoró porque dejé de verla a menudo, pero seguimos trabajando en el mismo edificio y cuando baja a fotocopiar es raro que no me haga una visita. Por supuesto, no me mira a los ojos cuando le hablo sino que mantiene la vista en el escote todo el rato, enseñe algo o no.

Me sorprende un poco que estando en el ambiente laboral en el que estamos sea tan descarada. Todavía no me he encontrado con ningún tío aquí que me mire de esa manera y eso que con algunos ha habido química y con algún otro cierta tensión sexual. Es probable que en cuanto me dé la vuelta me miren el culo, pero al menos tienen la delicadeza de no hacerme sentir incómoda. Y aquí viene la cuestión. ¿Es que no me puede mirar una lesbiana? ¿Es que no puedo gustarle a una lesbiana aunque yo sea hetero? Pues sí, claro que sí. Yo también babeo con algún gay. Solo que esta mujer, lesbiana o no, traspasa la raya de la buena educación. Y lo más gracioso de todo es que para ella la homosexualidad no es algo natural. Sus palabras exactas fueron: “Yo a mis hijos no les dejo ver Física o química porque muestran la homosexualidad y las drogas como algo habitual”.

Con esta situación sale mi vena cotilla y mil preguntas vienen a mi cabeza: ¿Será lesbiana? ¿Será bisexual? ¿Tendrá un matrimonio de conveniencia con su marido gay? ¿Por qué no sale del armario? El caso es que la semana pasada me la encontré, me recorrió de arriba abajo y antes de que posara sus ojos en mis tetas le dije “ciao” y me puse a pensar en este post. Porque la homosexualidad sí es algo natural y estoy segura de que podríamos tomarla a ella como ejemplo.


6 comentarios:

  1. Igual es una lesbiana armarizada, o una lesbiana que lo haya pasado mal por su condición y no desee lo mismo para sus hijos y por eso dice lo de "Física o química",, o igual simplemente admira un buen par de tetas, je je.
    Tengo varios amigos gays y lesbianas, y para mí la homosexualidad es algo de lo más normal, pero he de decir, que la vez que más violentada me sentí en cuanto a miradas y toqueteos furtivos, fue en una discoteca de bollos. Sentí que ellas iban más a saco que cualquier tío en un garito de heteros. . Así que puedo entender lo que dices sobre las miradas a tu escote. ¿Por qué ellas parecen olvidarse del respeto o de ciertas normas sociales?

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  2. Conozco a su marido y dan la impresión de ser uno de esos matrimonios de conveniencia para tapar la homosexualidad de los dos.

    En cuanto a tu pregunta, supongo que no hace falta una respuesta :D A mí también me ha pasado alguna vez lo que dices, sólo que en el trabajo es más incómodo porque tienes que ver a la persona una y otra vez y no hace caso de tus "no señales"... Esto me está dando idea para un nuevo post... que en realidad no tiene mucho que ver con el tema :D

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  3. ¿y no te has planteado decirle...Bonitas, eh? Pues son naturales. Y a ver qué cara pone, ja,ja,ja.

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  4. Soy demasiado cortada, todo me da vergüenza y me pongo más roja que los zapatos de la foto del perfil. Así me va, que me lo callo todo y tengo que montar un blog para hacer terapia :)

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  5. Bueno Dorotea tienes que entender que al contrario de lo que la mayoría de la gente piensa que estamos invadidos por gays y lesbianas , los gays y lesbianas son una minoría bastante minoritaria , si no me crees lee todos los estudios que se han hecho sobre demografía de la orientación sexual no superan el 5% de la población total y digo el 5% porque esa es la cifra que más favorece a los homosexuales porque la mayoría de los expertos dicen que en realidad no superan el 2%, pues es lógico que las lesbianas se fijen más en las mujeres hetero que en las lesbianas porque la verdad no tienen mucho donde elegir , por eso las lesbianas son más lanzadas que los hombres , porque los hombres tienen más donde elegir y se toman las cosas con más calma , los mismo ocurre entre los hombres gays que por muy guapos que sean no tienen mucho donde elegir .

    un abrazo Dorotea me gusta tu blog.

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    1. Gracias por pasarte y comentar, David :)

      Lo que quería criticar en este caso es la insistencia incómoda de las miradas de esta mujer, sobre todo porque está donde está y porque no es correspondida. Porque mirar, miramos todos ;)

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