miércoles, 17 de diciembre de 2014

Amigos, compañeros o nada

Hace una semana terminé uno de los proyectos que tenía abiertos. Estoy segura de que el resultado será positivo, tanto mi compañera como yo trabajamos muchísimo durante seis meses para sacarlo adelante y estamos muy contentas con el resultado. Por ello, para celebrarlo, porque nos lo merecíamos, nos fuimos a comer.

Desde el principio conectamos muy bien. Paula es muy extrovertida, simpática, trata con mucho cariño a todos los que tiene alrededor. En nuestras reuniones hablamos de otras cosas además de trabajo y descubrimos que tenemos muchas cosas en común. Ahora que terminamos es probable que no nos veamos mucho. En los próximos meses todavía tendremos contacto porque le debo unos papeles, luego vendrá la carta de aprobación y ella me enviará una copia para nuestros archivos. Trabajamos en edificios diferentes, tenemos actividades diferentes e, igual que no veo a David, tampoco la veré a ella. ¡Y David trabaja más cerca! Probablemente en otras circunstancias, llegaríamos a ser amigas aun siendo compañeras de trabajo. Si el proyecto hubiera sido más largo, podría haber surgido una amistad, una de esas en las que cuando dejas de verte en el trabajo, sigues en contacto con la persona. Algunas relaciones amorosas no llegan a empezar, algunas de amistad tampoco.

En los siete años que llevo aquí no he hecho muchos amigos. No sé si seré rara… ¡Qué digo! Claro que soy rara, soy la rarita aquí porque no es normal tener mi edad, vivir sola, estar soltera y no importarme estarlo. Porque soy discreta, no les cuento mi vida y paso de los cotilleos. Porque no soy pelota y no me caso con nadie y no hay nada peor que no pertenecer a un bando. Me gusta hablar más que de trabajo, del tiempo y de niños. Me aburro con gente a la que lo único que le importa es el modelo que llevas puesto. No me gusta que me recorran de arriba abajo analizando cada una de mis prendas (para despellejarme en cuanto subo la escalera) si no lo hace un tío en el momento y el lugar adecuado.

Esther, una de mis (pocas) amigas aquí, dice que le caigo muy bien a la gente, que tengo algo que los atrae. Ellos me aceptan a mí, soy yo la que no acepta a cualquiera. No hay nada como una mirada ajena sobre nosotros para conocernos un poco mejor, nunca me habría descrito de esa manera. Quizás por eso voy a mi bola, porque no me apetece tener en mi círculo a personas que sé que en cualquier momento van a clavar sus garras o sus puñales. Lo sé porque ya ha pasado y prefiero seguir a mi bola que morirme desangrada.

Hoy comí con una amiga y hablamos de esto, otra vez. Las dos vamos al curro a currar, no a hacer amigos. Estoy de acuerdo con el artículo que enlacé antes, pero es agradable tener a alguien con quien conectar, ir a tomar unos cafés, criticar a los jefes, desahogarte de cosas comunes. Viendo el percal que hay en nuestras oficinas, decidimos que es mejor seguir como estamos, sin embargo, tengo un poquitín de envidia de aquellos que trabajan en un grupo a gusto, que no están aislados y saben que pueden contar con su compañero de al lado. Al menos, no estoy sola ahí fuera. Eso es lo que importa.

6 comentarios:

  1. Me he sentido más que identificado con tu texto. He recibido ese comentario de que caigo bien a la gente varias veces. Pues vale, a mí no me cae bien todo el mundo tampoco pero claro, no tengo que hacerlo notar salvo si el caso es grave. Se llama educación. Y por supuesto que no vamos a hacer amigos al trabajo. A mí a veces me tira para atrás gente con la que no tengo mucho en común que quiere que salgamos fuera del trabajo. Si son hombres me aburre la idea y no lo hago. si son mujeres puede que ocurra y me meto en problemas. Aunque hace tiempo que cais no tengo compañeros, estoy en un lugar (de paso)que ya no hay mucho de eso. Bueno, tu texto ha sido un placer y muchas reflexiones.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Decirme que te ha hecho reflexionar, es lo mejor que podían decirme :) También he pensado mucho sobre este tema en la última semana... por enésima vez. Y tienes toda la razón, la gente confunde la educación con otras cosas, no saben diferenciar los tipos de señales y mucho menos la ausencia de ellas.

      Sobre salir fuera del trabajo... uf! Creo que sólo saldría con alguien con el que siento una amistad en ciernes o con un tío que me guste y entonces, yo también estaría en problemas :D

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Pienso lo mismo que S. Me he sentido identificada (en este caso, yo es que también soy muy rarita, qué quieres que te diga). Pero si alguien no me cae bien, me olvido de la educación y soy excesivamente borde. ¿Será un problema muy gordo?
    Siempre existe alguna persona que impide que vivas en soledad :)
    Un besito.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Puede que ser borde no esté bien, pero ser cortés tampoco es siempre conveniente. Un corte a tiempo puede ahorrar disgustos.

      Y sí, siempre habrá alguien que impida la soledad, aunque por suerte con algunos se está a gusto :)

      Gracias por pasarte, Miss Carrousel.

      Eliminar
  3. Vengo de lo de S
    y me gustó tu comentario por lo cual me acerque a tu blog
    y te leo
    Gracias por compartir

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por pasarte, Recomenzar. Quédate cuanto quieras :)

      Eliminar